Finalizamos la nueva serie de posts en la que hemos desarrollado un concepto muy interesante del ámbito de la gestión de marca. En concreto, hablamos del concepto de ciclo de marca cultural y sus 4 fases. En este cuarto y último post, destacamos la cuarta de ellas, la transformación.
Durante esta fase, la exploración cultural comienza a crear ganadores y perdedores tempranos. Este período anuncia un cambio cultural con nuevas formas de pensar y comportarse, que se solidifican en normas sociales. Existe un cambio significativo y una revolución en los principios sociales.
La fase de transformación puede llevar tiempo y distribuirse de manera desigual en una cultura al principio. Le llamamos nueva normalidad.

Ejemplos sectoriales de la fase de transformación
En el segmento de los medios y el entretenimiento, el auge de los servicios de transmisión, las redes sociales y las plataformas de contenido han llevado a esta categoría a la transformación. Netflix o TikTok han cambiado drásticamente la forma en que las personas consumen contenido. Se pasa de la programación a la visualización bajo demanda. Los modelos de distribución han cambiado, provocando un cambio significativo en la estructura general de la industria.
Por su parte en lo profesional nos encontramos en el inicio de la fase de transformación. La escala profesional tradicional está desfasada. El trabajador con múltiples guiones es el nuevo estándar y el trabajo remoto todavía está en una guerra fría de establecimiento. Pero ya oímos cosas acerca de la semana laboral de 4 días o el equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Por no hablar de lo que supondrá el cambio con la Generación Z.
La transformación puede ser una larga edad de oro para las marcas
Las culturas en esta fase pueden sentirse nuevas durante un período muy largo. La explicación es que las personas se toman un tiempo para adaptarse a su nueva normalidad.
Al final de la fase de transformación, se pasa a un período de optimización donde los márgenes se eliminan y todos convergen en una sola modalidad de soluciones. Pero sin darnos casi cuenta, el statu quo se vuelve más fuerte hasta que volvemos al comienzo del ciclo cultural con… la oposición. Y todo vuelve a empezar.
Una cosa importante es que las ideas, no la tecnología, son las que más impactan en la cultura. Con los avances de la IA en casi todas las industrias, es fácil olvidar que la tecnología solo puede expresarse dentro de los límites de la cultura en la que nació.
Por tanto, como recomendación, diremos que es clave conocer nuestra cultura propia. Entender estos ciclos nos hará avanzar con ideas y conceptos que pueden mejorar el mundo en el que vivimos.
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