Decirle a tu público lo que no eres es una forma inteligente de posicionamiento que consiste en marcar límites claros para que la gente te entienda más rápido, te recuerde mejor y te elija con más seguridad. En un mercado tan competitivo como el actual, la claridad adquiere un valor enorme. Cuando defines lo que descartas, también muestras con precisión lo que sí ofreces.
Posicionamiento de marca, los límites te hacen memorable
El posicionamiento se suele explicar como ocupar un lugar en la mente del cliente. Suena bien, pero en la práctica es más simple. Se trata de ayudar a que la persona te clasifique en segundos y para eso hay que ser consciente de que el resto de los competidores va a decir algo parecido.
Aquí entra el poder del descarte. Si aclaras que no eres para todo el mundo, tu mensaje deja de ser común y se vuelve filtro. El público siente la diferencia y celebra que por fin alguien muestra singularidad, a la vez que tu marca también lo hace, porque pone foco en lo que de verdad es especial.
Piensa que cuando alguien entiende lo que no va a encontrar contigo, reduce incertidumbre. Eso significa que se eliminan expectativas ambiguas, se acortan conversaciones eternas y se acelera el sí de quien realmente conecta con tu marca.

Diferenciación competitiva, el arte de elegir a quién perder
Diferenciarse es elegir enfoque, estilo, público, promesa, incluso ritmo, lo que supone renunciar a ciertas cosas. Decir lo que no eres te obliga a mojarte y ayuda a evitar el hace de todo y no ser bueno en nada. El resultado de esto es que nunca nadie sabe qué haces, empezando por ti.
Para afianzar la diferenciación competitiva, la buena comunicación es imprescindible. Por este motivo, hay que ser honesto y constante con la apuesta de diferenciación, sabiendo que habrá que renunciar a según qué cosas.
Propuesta de valor clara con mensajes que filtran y convierten
La propuesta de valor es una promesa entendible, creíble y específica. Cuando explicas lo que no eres, tu promesa se queda únicamente en lo esencial.
Un consejo práctico es pensar en tus “no clientes”. Es decir, esos perfiles que te desgastan por motivos concretos. A partir de ahí, debes describir por qué tu enfoque no es para ellos. Entonces, lo contrario será precisamente tu cliente ideal.
El objetivo es atraer mejor. Menos cantidad, más adecuada, menos confusión y más confianza. De este modo, alcanzarás una identidad única.
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