Post número 7 de la serie sobre este interesante concepto del entorno digital, con ejemplos de estrategias y tácticas Growth Hacking: Test de comparativa.
Como personas, comparamos en términos relativos y tomamos decisiones en función de ello.
Te lo cuento con más detalle en este post anterior titulado «Por qué decimos que los demás son raros«.
Partiendo de aquí, proponer comparaciones a la audiencia sobre un par de elecciones confrontadas, A y B, puede resultar muy interesante.
En redes sociales como Twitter puedes comprobar que funciona, sobre todo cuando las comparaciones tienen un toque divertido e irrelevante.
Podemos hacer interesantes experimentos para intentar conocer por qué algo puede funcionar mejor que otra cosa.
Internamente, tenemos ciertas creencias fundamentadas o no en una información previa.
Pero cuando pasamos a realizar un testeo de este tipo se puede verificar lo que pensamos o llevarnos la sorpresa de lo contrario e intentar saber por qué.
Puede que creamos saber qué puede funcionar mejor, pero ¿y si probamos?. Recuerda: el ser humano es impredecible. P

Ejemplos de estrategias y tácticas Growth Hacking: Test de comparativa
Consultando el post anterior, donde hablamos del concepto benchmarking (clic aquí para leer) podrás ver cómo proceder para analizar previamente temas interesante.
Es importante que ambas propuestas resulten interesantes por los motivos que correspondan, ya que de lo contrario el resultado será poco sustancial.
Más que el resultado en sí, que sería la parte cuantitativa, lo interesante es el análisis de la parte cualitativa.
Es decir, qué tipo de aportes nos proyectan los usuarios. Eso puede hacernos pensar más allá del propio test.
Para finalizar, decir que podemos plantearlo bajo elementos propios (internos) o ajenos (externos).
Los internos serían, por ejemplo, nuestros propios productos y/o servicios, mientras que los externos podrían ser posibles tendencias o conductas.
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