Destacamos una técnica de creatividad que descubrí hace un tiempo y que, sinceramente, me voló la cabeza por lo sencilla y efectiva que es: la escalera de tijera. Una de esas cositas escondidas en el contexto de la creatividad grupal que cambia las reglas del juego sin necesidad de volverse loco.
No es una herramienta nueva, pero sí poco conocida. No se ve venir y justo por eso funciona, así que, si estás en búsqueda de formas diferentes de dinamizar tus sesiones de equipo y sacudir un poco el árbol de las ideas, sigue leyendo.
Cómo funciona la escalera de tijera en equipos creativos
La técnica de la escalera de tijera es una herramienta de ideación que juega con el equilibrio perfecto entre reflexión individual y construcción colectiva. Lo que me encanta de este método es que evita el típico efecto dominó de las reuniones: ese en el que una idea potente aparece al principio y lo arrasa todo, dejando poco espacio a lo demás.
Se empieza con una persona sola, pensando y trabajando en su idea. Luego se suma otra, y entre dos la enriquecen. Después entra una tercera, que escucha, aporta lo suyo, y así sucesivamente. Cada nuevo miembro sube un peldaño, pero no lo hace en grupo abierto desde el inicio, lo hace conociendo sólo parte del camino recorrido. Como si fuera una especie de versión creativa del juego del teléfono, pero bien hecho.
Este enfoque evita el pensamiento grupal, fomenta el pensamiento divergente y da protagonismo a cada participante. No hay presión desde el principio, no hay líderes informales marcando el ritmo desde el minuto uno. Tan solo un paso a paso muy humano y muy efectivo.

Ventajas clave de la escalera de tijera como dinámica de innovación
Lo que más me gusta es que no necesitas nada raro para ponerla en marcha. Sólo un poco de orden, tiempo y apertura mental. Pero si necesitas razones más concretas para darle una oportunidad, aquí van algunas que me han funcionado.
Primero, consigue que todas las voces cuenten, incluso las de los perfiles más tranquilos o introvertidos. Segundo, reduce la ansiedad de tener que “decir algo relevante” delante de todo el equipo. Tercero, mantén viva la sorpresa, porque nadie sabe exactamente qué ha dicho el resto hasta que se une a la conversación.
Además, como se construye por capas, las ideas tienen más matices. No se quedan en lo superficial y se trabajan un poco más, por lo que se escuchan mejor y eso se nota en los resultados finales.
Consejos para aplicar esta técnica de creatividad sin morir en el intento
Un tip que te puedo dar si quieres probarla: que alguien modere bien para cuidar como mimo el ritmo. También ayuda establecer un tiempo para cada peldaño, para que no se alargue indefinidamente. Además, si puedes, graba las sesiones o toma notas detalladas, porque muchas veces las buenas ideas aparecen cuando nadie las está buscando.
Ah, y algo importante: no esperes que funcione a la primera. Como toda herramienta creativa, necesita rodaje, pero cuando el equipo le pilla el truco empieza la magia. Si estás harto de sesiones de ideación que se quedan en nada, te animo a subirte a esta escalera. Se trata de probar, cambiar el foco y obtendrás un resultado diferente.
Pruébala con tu equipo, adáptala a tu estilo, juega con los tiempos y, si te animas, cuéntame cómo te ha ido. Porque al final, las mejores ideas nacen cuando dejamos de hacer las cosas como siempre.
Photo credit: FA


