Inmediatez, velocidad y estado de ansiedad

Voy a intentar hacerte imaginar cualquier situación en la que inmediatez, velocidad y estado de ansiedad hagan acto de presencia. Ocurre más veces al día de las que podemos pensar, siempre y cuando la red sea algo que forma ya parte ineludible de tu vida.

Imagina que necesitas algo de alguien hiperconectado y que tu eres una persona hiperconectada. Piensa de inmediato en el abanico de opciones inmediatas a tu alcance para dirigirte a esa persona: Whatsapp, Twitter, Facebook, SMS, llamada telefónica, …

Puede que llamar al móvil de esa persona sea la manera más fiable de poder tener la certeza de interactuar rápidamente con la otra persona.

Pero piensa en lo inmediato y lo inmediato es algo como Whatsapp, con el que nuestra mente proyectará un escenario basado en un entorno de nosotros mismos, es decir, seguramente no proyectaremos un escenario basado en la otra persona.

Si la otra persona no nos responde inmediatamente, empezaremos entonces a sentir cierto descontrol en nosotros mismos y las autopreguntas comenzaran a surgir en nuestra mente. Pensaremos en por qué no nos responde, miraremos constantemente la pantalla, incluso seguiremos escribiendo más cosas, nos bloquearemos, empezaremos a abrir otras aplicaciones intentando «matar el tiempo», entraremos en un bucle… ¿te ha ocurrido?

Tranquilo, tarde o temprano tendrás la respuesta
Tranquilo, tarde o temprano tendrás la respuesta

Y si vemos que la otra persona ha leído nuestro mensaje y sigue sin contestar, todo se agranda. Siguen las autopreguntas, pero esta vez más intensas y con cierto aire acusador sobre la otra persona, incluso prejuzgamos. Esto va afectando a nuestro comportamiento hasta tal extremos que somos capaces de incluso sentir cierto feeling negativo hacia dicha persona. Y esto sigue y sigue… pequeños estados de ansiedad se van sucediendo, aunque no los interpretamos como tales.

Si nos contesta en un tiempo razonable pero no inmediato puede que se nos vaya volando todo este escenario y sigamos con nuestro ritmo normal, pero volverá a ocurrir cada vez que nos adentremos en este modo de hacer y no obtengamos respuesta de alguien.

¿Por qué ocurre esto? Porque estamos siendo entrenados a recibir y percibir constantes actualizaciones de todo: globitos de aviso en tu smartphone de muchas apps, de las redes sociales, de tu mail, llamadas, mensajes de texto, etc.

Cada vez que miramos esa pantalla y no vemos los globitos pensamos que algo pasa, que no puede ser, que algo no funciona o que algo va mal. Esto se pronuncia todavía más cuando intentamos entablar conversaciones mediante estos canales llenos de inmediatez de los que hablábamos antes.

Solo quiero que pienses en ello, si tiene sentido o te he exagerado. Piensa dónde estamos y hacia dónde vamos y si eres marketero o marketera piensa donde está nuestro lugar en todo esto, seguro que algo se nos debe de ocurrir para aprovecharlo.

Photo credit: vatikag.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comparte este artículo

Compartir en linkedin
LinkedIn
Compartir en twitter
Twitter
Compartir en facebook
Facebook
Compartir en email
Email
Compartir en whatsapp
WhatsApp
Compartir en linkedin
Compartir en twitter
Compartir en facebook
Compartir en email
Compartir en whatsapp