Cuarta y última entrada de esta nueva mini serie de 4 posts en los que tenemos como protagonistas a las 4Ps de la creatividad. Producto es la cuarta de las variables de este modelo de 4Ps (totalmente al estilo de las 4Ps del marketing mix).
El fin último de un proceso creativo aplicado a la empresa es obtener un producto (o servicio) de carácter innovador. Aunque no olvidemos que la creatividad siempre puede ir mucho más allá y aplicarse a otros ámbitos como la comunicación o la distribución. Incluso atreverse con variables tan complejas como el precio (¿qué tal un precio negativo?).

Las 4Ps de la creatividad: Producto
Centrándonos en el producto (o servicio), digamos que es el resultado del proceso creativo. Por tanto, hablamos de la forma tangible de la idea.
Un producto es considerado creativo cuando es original, dispone de un interesante grado de utilidad e implica algún tipo de mejora en la solución. Es decir, se trabaja desde una idea original. Por tanto, entendemos que se ha generado algún tipo de proceso que lleva hacia una idea mejorada, con más elaboración que la original.
En el actual entorno competitivo, contar con productos (o servicios) capaces de captar la atención del consumidor es primordial. El exceso de oferta y la comoditización de muchas otras propuestas de mercado, llevan hacia el camino innovador.
Si a esto le sumamos que el consumidor tiene «hambre de novedades» las marcas deben asumir que los procesos creativos deben implementarse como herramienta estratégica.
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