Parece que fue ayer. Miro hacia atrás y observo como ha crecido, veo lo que es hoy y apenas puedo creerlo. Tengo una maravillosa niña de nueve años llamada Sinaia Marketing y hoy es su cumpleaños.
Es una chica si, siempre quise que lo fuera, quizás porque nunca tuve una hermana (si dos hermanos a quienes quiero mucho). Precisamente por eso quizás eché de menos el punto de vista femenino de las cosas durante el transcurso de mi vida. Quizás precisamente por eso Sinaia tiene esa magia.
El 1 de abril de 2005 daba comienzo un sueño convertido en aventura, que me ha dado muchas alegrías, también muchos quebraderos de cabeza (cosas de emprender y gestionar una empresa).
Digo que es mi niña porque es eternamente joven y porque cada día al acabar viene con su papá a casa, pasa la noche conmigo instalada en mis pensamientos y me ocupa gran parte del fin de semana, pues nunca dejo de pensar en ella. Cosas de padres.

Siempre he pretendido, desde el minuto cero, que Sinaia fuera diferente, atípica, divertida
Tremendos errores, tremendos aciertos, en ella suceden cosas sin cesar. Corresponde a una de mis frases favoritas: cuando haces cosas, pasan cosas.
Sus nueve años me hacen pensar en cómo tengo que tratarla y cuidarla a partir de ahora, es una edad complicada, a caballo entre la niñez y la adolescencia. Debo entender qué es lo que necesita o desea y cómo puedo dárselo o no. Ella me ha dado mucho, aunque yo se lo he dado todo, hay una diferencia.
Lo cierto es que estoy muy feliz de ver que de la nada sucedió algo, que de cero nació algo. Desde aquí, quiero agradecer a todas las personas que han hecho posible esto, no citaré a ninguna, simplemente todos y cada uno de ellos saben en qué medida han contribuido a que esta niña hoy alcance esta edad.
Seguimos, #algopasara más pronto que tarde.
Photo credit: SM


