Memoria a corto plazo y memoria a largo plazo

Estos dos tipos de memoria, a memoria a corto plazo y memoria a largo plazo, conllevan a su vez diferentes componentes. Nos haremos eco de ellos a continuación, para ver sus curiosidades.

Memoria a corto plazo

Cuando seleccionamos y atendemos información en la memoria sensorial, esta pasa a la memoria a corto plazo. Este tipo de memoria también es conocida como memoria operativa o memoria de trabajo. Su capacidad es limitada y realiza dos funciones. Por un lado, mantiene información en la mente sin estar dicha información presente. Por otro, puede manipular esa información permitiendo intervenir en otros procesos cognitivos superiores.

Se denomina memoria de trabajo por su importancia funcional en el procesamiento cognitivo. Esta memoria permite el cumplimiento de tareas cognitivas como el razonamiento, la comprensión y la resolución de problemas. Por tanto, una conclusión importante es que la memoria a largo plazo no depende de la memoria a corto plazo.

La memoria a corto plazo está compuesta por cuatro componentes:

  • Bucle fonológico: es un sistema especializado que opera con información verbal y permite mantener el habla interna que está implicada en la memoria a corto plazo. Intervendría en la lectura o en el aprendizaje de un número de teléfono.
  • Agenda visoespacial: opera de manera similar al bucle fonológico, pero su función es el mantenimiento activo de información, pero en este caso con un formato de imágenes, viso-espacial. Intervendría, por ejemplo, o en el aprendizaje de un itinerario.
  • Almacén episódico: Este sistema integra información procedente de una variedad de fuentes, de manera que se crea una representación multimodal (visual, espacial y verbal) y temporal de la situación actual.
  • Sistema ejecutivo: Su función es el control y la regulación de todo el sistema de memoria operativa.
Cuáles son los diferentes tipo de memoria
Cuáles son los diferentes tipo de memoria

Memoria a largo plazo

Permite almacenar la información de forma duradera. Puede clasificarse en dos tipos:

Memoria implícita

También llamada procedimental, se almacena de manera inconsciente. Está implicada en el aprendizaje de diversas habilidades y se activa automáticamente. Montar en bicicleta o conducir un automóvil, son ejemplos de ello.

Memoria explícita

También llamada declarativa, está asociada a la consciencia o, al menos, a la percepción consciente. Incluye el conocimiento objetivo de las personas, los lugares y las cosas, además de lo que ello significa. Por tanto, se distinguen dos tipos para la memoria implícita:

  • Memoria semántica: Se refiere a la información mnésica que hemos acumulado durante nuestra vida. Son los conocimientos sobre el mundo exterior (históricos, geográficos o científicos) los nombres de las personas y las cosas, y su significado, que hemos ido aprendiendo. Es necesaria para el uso del lenguaje.
  • Memoria episódica: Es la memoria autobiográfica que permite recordar hechos concretos o experiencias personales. Por ejemplo, el primer día de colegio, el día que tu equipo ganó la Champions League o el primer día de universidad.

Photo credit: GW

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