Museo de la Comida Repugnante de Malmö

Dylan Evans, el reconocido académico británico creador del modelo de estados emocionales, cita que uno de ellos es el asco. Pero, a nivel de marketing, ¿crees que el asco puede fundamentar algún modelo de negocio? Por complicado que parezca, aquí tenéis uno muy impactante: el Museo de la Comida Repugnante de Malmö, en Suecia.

La comida es mucho más que sustento. Bajo esta premisa se fundamenta este fascinante proyecto. Las comidas curiosas de culturas exóticas siempre han sido objeto de deseo. Los alimentos desconocidos pueden ser deliciosos o pueden ser una auténtico suplicio. Está claro que las diferencias culturales a menudo nos separan y crean barreras. En este sentido, la comida es uno de los vehículos culturales más relevantes.

La función evolutiva del asco es ayudarnos a evitar enfermedades y alimentos nocivos. El asco es una de las seis emociones humanas fundamentales (primarias, según Evans). Aunque la emoción es universal, los alimentos que nos resultan repugnantes no lo son. Lo que es delicioso para una persona puede resultar repugnante para otra.

Museo de la Comida Repugnante de Malmö
Museo de la Comida Repugnante de Malmö

El Museo de la Comida Repugnante de Malmö invita a los visitantes a explorar el mundo de la comida

Sin duda, este lugar es el ejemplo perfecto de ese concepto tan de moda en el mundo del marketing: experiencia. Disgusting Food Museum, como naming original, es un espacio que desafía las nociones sobre qué es y qué no es comestible.

Es una locura. Pero, ¿cuántas de ellas tiene el ser humano? Además, este proyecto permite que podamos hacernos una pregunta trascendental de cara al futuro: ¿Cambiar nuestras ideas sobre el asco podría ayudarnos a adoptar los alimentos ambientalmente sostenibles del futuro?

La exposición dispone de 80 de los alimentos más repugnantes del mundo. Los visitantes, que deben ser considerados como auténticos aventureros, tienen la oportunidad de oler y probar algunos de estos impactantes alimentos. El queso más apestoso del mundo, dulces elaborados con productos químicos limpiadores de metales, fruta infame y apestosa o tiburón anciano son algunas de las propuestas.

El nuevo consumidor tiene hambre de novedades. Queda por ver ahora si tiene hambre de alimentos horrorosos.

Photo credit: MCRM

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