Décima entrada de la serie dedicada a los ODS, en la que estamos viendo de manera individual en qué consisten. Tras el ODS 9, Industria, innovación e infraestructura, es turno del Objetivo de Desarrollo Sostenible: Reducción de las desigualdades.
Reducir las desigualdades y garantizar que nadie se queda atrás forma parte integral de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La desigualdad dentro de los países, y entre ellos, es un motivo constante de preocupación. Pese a la existencia de algunos indicios positivos hacia la disminución de la desigualdad en algunas dimensiones, la desigualdad continúa. Podemos comprobarlo con indicadores como la reducción de la desigualdad de ingresos en algunos países y el estatus comercial preferente que beneficia a los países de bajos ingresos.

Objetivo de Desarrollo Sostenible 10: Reducción de las desigualdades
Como ocurre con todos los ODS, la pandemia originada por el coronavirus ha intensificado las desigualdades existentes y ha afectado sobre todo a las comunidades más pobres y vulnerables. Este hecho ha sacado a la luz las desigualdades económicas y las frágiles redes de seguridad social que hacen que estas comunidades sufran las consecuencias de la crisis. A la vez, las desigualdades sociales, políticas y económicas han amplificado los efectos de la pandemia.
En cuanto a materias económicas, la pandemia ha incrementado notablemente el desempleo mundial y ha recortado drásticamente los ingresos de los trabajadores. El coronavirus también pone en riesgo los escasos avances logrados en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres durante las últimas décadas. Prácticamente en todos los ámbitos, desde la salud hasta la economía, desde la seguridad hasta la protección social, los efectos han agravado la situación.
Por último, las desigualdades también están aumentando para las poblaciones vulnerables en países con sistemas sanitarios más deficientes y en países que se enfrentan a crisis humanitarias existentes. Los refugiados y los migrantes, así como los pueblos indígenas, los ancianos, las personas con discapacidad y los niños se encuentran especialmente en riesgo de ser excluidos. Además, el discurso de odio dirigido a los grupos vulnerables está en aumento.
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