En la amplitud del marketing, a menudo nos encontramos con una barrera invisible que frena nuestra capacidad de generar ideas realmente innovadoras. Se trata de la maldición del conocimiento en el proceso de marketing.
Es un sesgo cognitivo que nos impide ver las cosas con la frescura de una mente principiante. Lo curioso es que cuanto más expertos nos volvemos en un área, más difícil nos resulta pensar fuera de los límites preestablecidos. Es como si el conocimiento acumulado, en lugar de liberarnos, nos encadenara a patrones rígidos de pensamiento.

