Por qué el amor despierta la creatividad

El amor, entendido como ese estado emocional que te conecta con alguien (o con algo) y te pone el mundo en modo más vivo, funciona como un impulsor creativo. Sin duda, el amor acelera la sensibilidad, proyecta la curiosidad y te lleva a expresarte con menos filtros.

De pronto, lo cotidiano parece tener volumen, las ideas se mezclan mejor y hasta tus manías encuentran una salida elegante en múltiples formas.

El amor como proyector creativo en el cerebro y la emoción

Cuando te enamoras, tu mente cambia de ritmo. La atención se vuelve magnética, porque recuerdas detalles mínimos, asocias imágenes con canciones o rescatas conversaciones como si fueran material de archivo, entre otras cosas. Esa intensidad tiene un efecto colateral de alto valor, ya que la imaginación se estira. Empiezas a conectar puntos que antes estaban lejos, porque el corazón hace de puente y la mente se viene arriba.

También aparece una energía rara, como de estreno, pues te ves capaz de cosas que hace nada te daban pereza, porque sientes que hay algo que merece ser contado. El amor pone un foco, destacando lo importante y dejando el resto en segundo plano.

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Por qué el amor despierta la creatividad

Sensibilidad, empatía y expresión: ideas que antes no veías

El amor te vuelve más sensible, pero en el buen sentido, ya que te hace percibir matices dando lugar a una sensibilidad que logra que abramos puertas hacia la empatía, tanto con el mundo como con las personas. Cuando entiendes mejor lo que siente el otro, también entiendes mejor lo que sientes tú y ahí nace una narrativa más auténtica, menos de manual, más de piel.

Por todo ello, podemos afirmar que el amor mejora la expresión. Podrás comprobar que te salen metáforas sin forzarlas, que te atreves a decir cosas que antes no decías o que te apetece comunicarte más a menudo. En cualquier caso, la creatividad aparece porque necesitas un lenguaje nuevo para algo que se presenta en forma de nuevas e inéditas situaciones.

Valentía creativa, el arte de atreverse a ser tú (y a probar cosas)

El amor también te vuelve valiente. Valentía para mostrarte, para arriesgar una idea, para enseñar un proyecto a medio hacer y demostrar al mundo que tienes mucho que aportar. Esa seguridad viene de sentirte acompañado y, con esa base, la mente juega más y mejor.

La creatividad se fundamenta en probar. Cambiar un hábito, apuntarte a algo, pedir ayuda o lanzar una propuesta. El amor, cuando es sano, te empuja a moverte y cuando eso ocurre pasan cosas. Entonces sucede eso que tanto valor tiene, que es la creación.

Photo credit: FA

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