Cuarto post de la serie dedicada a los diferentes tipologías de signos gráficos para identidad visual. Es el turno del símbolo.
En esta figura se usa un significante, aunque no para referirse a lo que en principio representa, sino para evocar un significado arbitrario y que está consensuado socialmente.
Por tanto, no se da relación ni parecido entre el significante y el significado.
Siempre que un signo represente a un referente por un determinado acuerdo, decimos que se trata de un símbolo.
Por este motivo es necesario aprender su significado, ya que de este modo podemos comprender la relación entre signo y objeto.
Cualquier icono (como vimos en el post anterior) puede convertirse en un símbolo y por extensión en un elemento abstracto con un nuevo significado.
Eso sí, esto ocurre siempre y cuando dicho significado sea compartido y reconocido por otros.
Un ejemplo cotidiano sería el de las señales de tráfico. Las interpretamos únicamente cuando hemos aprendido su significado.
De lo contrario, podemos intuir el mismo, pero podemos llevarnos mas de una sorpresa.

Tipologías de signos gráficos para identidad visual: Símbolo
El típico ejemplo de símbolo es el de la cruz. En este sentido es importante destacar que su interpretación va a depender del contexto, la cultura y otros matices.
En función de ello, podría ser el signo matemático de la función suma, un símbolo religioso, una farmacia o la propia Cruz Roja.
Todos los tipos de lenguajes y alfabetos a nivel mundial representan un tipo de signo abstracto, que podemos clasificar como símbolos.
Por supuesto, esto incluye a los números, los signos matemáticos, los signos químicos, etc.
Los símbolos siempre están relacionados con ámbitos culturales, por tanto necesitan de aprendizaje.
Es por ello que tienen un significado consensuado sin relación aparente.
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