¿Soy o no soy creativo? Todos los somos. ¡Entrena la creatividad!

Siempre ha rondado esa pregunta incómoda: “¿Soy creativo o no?”. Lo curioso es que sigue viva en la cabeza de mucha gente que, sin saberlo, aplica ideas brillantes cada día. En casa. En el trabajo. En cualquier parte. La creatividad puede aportarte una enorme capacidad de diferenciación. No lo dudes, ¡entrena la creatividad! Lo mejor: puede cambiar la forma de ver las cosas. Aquí van algunas pistas claras para activarla sin volverse loco.

¿Por qué todos tenemos capacidad creativa?

La creatividad no es patrimonio de artistas ni de genios. No hace falta pintar un cuadro ni escribir un libro para decir “soy creativo”. Muchas veces se manifiesta en momentos simples: cuando alguien resuelve un problema con lo que tiene a mano, cuando improvisa algo que funciona, cuando piensa rápido y sale del paso con estilo. Pero claro, cuesta verlo. Hay demasiados mitos dando vueltas: que si uno nace creativo o no, que si se tiene o se pierde… Tonterías que bloquean. También pesa mucho el perfeccionismo. Esa vocecita que salta a la mínima para decir “eso es una tontería” o “así no vas a ningún lado”. Spoiler: esa vocecita miente. Y además, aburre.

Entrenar la creatividad con pequeñas acciones diarias

Vale, todos tenemos creatividad. ¿Ahora qué? Pues ahora toca ponerla en valor. Para ello, no hace falta nada raro. Ni cursos, ni talleres, ni libros mágicos. A veces solo con cambiar la rutina ya se provoca la grandeza. Por ejemplo: probar caminos diferentes para ir al trabajo. Escuchar música que no se conoce. Escribir ideas locas sin filtro. Combinar palabras raras, mezclar conceptos que no encajan. Eso ya es empezar. También hay herramientas que ayudan: mapas mentales, listas imposibles, técnicas de pensamiento lateral. Nada complicado. Solo un poco de intención. Si hay que tomar una pausa y perderse un rato, también vale. Lo informal tiene poder. En este punto, hay un concepto que me flipa: la creatividad bisociativa. Juntar cosas sin conexión aparente y ver qué pasa. Parece absurdo, hasta que no lo es.

Obstáculos que matan la creatividad (y cómo esquivarlos)

Aquí viene lo que nadie quiere admitir. A veces, uno mismo es su peor freno. Porque juzga sus ideas en tiempo récord. Porque espera que todo salga redondo desde el minuto uno. Porque no soporta el caos. Pero el caos es parte del juego. Si se busca tener todo controlado, no hay hueco para que aparezca lo inesperado. Sin lo inesperado, no hay creatividad. Otro bloqueo habitual: pensar que ya está todo inventado. Mal camino. Siempre hay nuevas formas de mirar lo de siempre. Ahí está el truco. Cambiar la mirada, aunque sea un poco.

Entonces, ¿se es o no se es creativo? ¡Entrena la creatividad!

La creatividad está en todas partes. Lo difícil es reconocerla como parte del día a día. Pero una vez se hace, ya no hay vuelta atrás. A partir de ahora, todo puede ser un escenario para pensar diferente. Solo hay que permitírselo. Si este tema te engancha, puede que también te interese este otro enfoque: ¿Creatividad intuitiva? Así funciona sin que te des cuenta. Dale una vuelta. Prueba algo distinto hoy. Luego hablamos.

Photo credit: FA

Comparte este artículo

LinkedIn
Twitter
Facebook
Email
WhatsApp